Nuestra Historia
La historia de nuestro queso hunde sus raíces profundamente en el tiempo. La receta original se remonta a casi mil años y representa un saber hacer transmitido con cuidado de generación en generación, conservado en los gestos y en las manos de quienes lo producen cada día. Hoy, como entonces, con la misma pasión y dedicación, damos vida al Grana Padano DOP, uniendo tradición y una atención constante a la calidad, en pleno respeto del territorio y de sus excelencias.
La Historia
Abadía de Chiaravalle
La Historia
En el año 1000 d.C.
En la Edad Media, los hombres todavía están completamente condicionados por el clima y por el ambiente en el que viven y solo pueden seguir los ritmos naturales y las leyes biológicas.
Cómo se conservaba
Las técnicas de conservación aún están en los albores y se limitan a algunos procedimientos básicos (por ejemplo, el secado al sol o la salazón), y por consiguiente, la mayor parte de los alimentos se deteriora rápidamente.
La leche, aunque está disponible gracias al ganado, debe ser consumida antes del fin del día de ordeño y los quesos frescos no duran mucho más.
Es el año del Señor 1135 y los monjes cistercienses
Cómo nace
Así nace un queso de pasta dura, que parece adquirir cada vez más sabor a medida que pasa el tiempo y cuya maduración permite conservar inalterados los principios nutritivos de su valiosa materia prima, la leche.
Este queso rústico y consistente
En virtud de su larga maduración, los monjes llaman a este nuevo queso «caseus vetus», es decir, «queso viejo», para subrayar lo que lo distingue de otros quesos de tradición anterior que, al ser frescos, deben ser consumidos rápidamente.
Sin embargo,
Según las provincias en las que se produce, se añade el término que indica la procedencia. Entre los más citados están el lodesano (de Lodi), considerado por muchos como el más antiguo, el milanese (de Milán), el piacentino (de Piacenza) y el mantovano (de Mantua).
La fama del «grana» producido
Entre los testimonios documentados, se halla una referencia en una misiva de Isabel de Este, consorte de Francisco II Gonzaga y marquesa de Mantua, quien envía el famoso queso como regalo a sus familiares, señores del ducado de Ferrara. Es el año 1504.
Gracias a sus ricas propiedades nutritivas
El «grana padano» se convierte así en expresión de toda una cultura social y económica, transversal a sus clases, apreciada tanto por los ricos y los nobles, acostumbrados a una cocina bastante elaborada y refinada, como por los pobres, cuyas recetas diarias son mucho más sencillas, pero tradicionales.
Con el paso del tiempo…
Desde entonces, el método de producción del «grana» se transmite a lo largo de los siglos, fiel a un proceso que no cambia con el tiempo y que, todavía hoy, asegura a este queso único esas características organolépticas y ese aspecto que lo han hecho célebre en todo el mundo.
En tiempos mucho más cercanos…
En definitiva, surge el deseo de llamar «Grana Padano» solo al queso producido con materias primas muy específicas, gracias a una técnica y a un procedimiento bien definidos, paso tras paso, y en una zona de producción igualmente delineada.
El 1 de junio de 1951,
En esta ocasión, el queso «grana lodigiano» es distinguido en dos tipos, que se corresponden hoy con el Grana Padano y el Parmigiano Reggiano.
El 18 de junio de 1954,
El 30 de octubre de 1955,
Entre ellos se encuentra también Grana Padano.
Sin embargo, es solo…
El 12 de diciembre de 1976…
En 1996, Grana Padano…
Después de este reconocimiento, la comprobación de los requisitos necesarios para que cada rueda pueda obtener la marca a fuego es realizada por un sujeto certificador externo, actualmente el CSQA, con la aprobación del Consorcio de Protección y del Ministerio de Políticas Agrícolas.
Entre 2002 y 2011…
(Foto 1) – En primer plano, sentado en el suelo, Pierino Natali (1915), de Boccadiganda, mientras trabajaba en la quesería de Vignale.
(Foto 3) – El maestro quesero Pericle Belladelli en la quesería “Catona” de Romanore junto a Amedeo Farina, Bruno Verzola, Guglielmo Adami y Roberto Belladelli en 1956
(Foto 4) – Elaboración del queso “Grana”: Amedeo Farina limpia la caldera de cobre.
(Foto 6) – Amedeo Farina con la rueda de 28 kg, año 1947.
(Foto 7) – Elaboración del queso Grana en la quesería “Cantona”: Guglielmo Adami, el quesero Belladelli, Amedeo Farina, Bruno Verzola y Roberto Belladelli, hijo del quesero
(Foto 8) – Quesería Baraldi Colombarola, S. Cataldo – 13 de agosto de 1942.
Abadía de Chiaravalle
Los Cistercienses
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Puerta principal abadía de Chiaravalle milanese (izquierda) Abadía de Chiaravalle milanese (derecha)
La Iglesia
La abadía de Chiaravalle fue fundada entre 1134 y 1135 en un área cenagosa y sin cultivar, donde había numerosas aldeas que fueron englobadas en las propiedades del monasterio. La ciudadanía milanesa apoyó desde el principio la fundación de la abadía, donando tierras y recaudando los fondos necesarios. A día de hoy, sin embargo, nada del primer asentamiento se conserva. La construcción de la iglesia actual se inició en 1150-60 aproximadamente.
El edificio, hecho de ladrillo, se construyó a partir del coro y del ábside para poder llevar a cabo funciones religiosas lo antes posible, y en 1221 el arzobispo de Milán consagró oficialmente la abadía de Chiaravalle (la iglesia).
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El Molino
El Molino de Chiaravalle fue edificado en el siglo XII (el primer documento que certifica su existencia y uso data de 1238). Originalmente estaba dotado de ruedas de madera de roble, que no han llegado hasta nuestros días, y que eran movidas por las aguas del canal Vettabbia. De esta manera, se ponían en movimiento unas muelas de granito para moler los granos, que luego se recogían en los depósitos que aún se conservan en la planta baja.
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El Claustro
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Torre de escaleras abadía de Chiaravalle milanese (izquierda) Torre “ciribiciaccola” de la Abadía de Chiaravalle milanese (derecha)
La Torre de Escaleras
Está constituida por tres cuerpos superpuestos de planta octogonal, cada uno compuesto por tres pisos.
Las paredes están interrumpidas por arcos colgantes, ventanas geminadas y pequeñas logias sobre columnas, y la terminación es una cúspide cónica.
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Torre de escaleras abadía de Chiaravalle milanese (izquierda) Torre “ciribiciaccola” de la Abadía de Chiaravalle milanese (derecha)
El Campanario del Reloj
El campanario original data de 1368, y Leonardo da Vinci lo menciona en el Códice Atlántico.
Según esta fuente, en su interior la torre del campanario albergaba «El reloj de la torre de Chiaravalle, que muestra luna, sol, horas y minutos». Se trataba de un reloj astronómico, diseñado de acuerdo con las teorías geocéntricas difundidas en aquella época, que indicaba en diferentes cuadrantes las horas, los minutos y el movimiento de la luna y el sol.
Según algunas fuentes, a principios del siglo XIX el reloj todavía estaba presente en el campanario, aunque, después de los saqueos realizados por los franceses a fines del siglo XVIII, sufrió daños. Desde entonces, ya no hay rastro de él. El reloj actual data de mediados del siglo XIX (1826), mientras que las cinco campanas dentro de la torre se remontan a los albores del siglo XX. Las campanas de la abadía de Chiaravalle, que se accionan manualmente, están dedicadas a los santos Ángeles de Dios, a los fieles difuntos, a san Pedro apóstol, a la Santísima Virgen del Santo Rosario y al Sagrado Corazón de Jesús.
Naves interiores de la abadía de Chiaravalle milanese
El Interior de la Abadía
Cruz naves interiores de la Abadía de Chiaravalle milanese
El Interior de la Abadía
Frescos abadía de Chiaravalle milanese
El arte y los frescos en el interior de la Abadía
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Estatua de la Abadía de Chiaravalle milanese
El arte y los frescos en el interior de la Abadía
Drenaje del Pantano
La abadía de Chiaravalle hoy día se encuentra dentro del Parque Agrícola Sur Milán, justo fuera de Porta Romana, cerca del Vettabbia, un curso de agua que se remonta a la época de la dominación romana.
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Cultivo de la Tierra
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Historia de la producción en la Abadía de Chiaravalle: el comienzo
Históricamente, este hecho es muy interesante, ya que en la Edad Media los hombres estaban condicionados por el clima y por el entorno en que vivían y no podían hacer otra cosa que seguir los ritmos naturales y las leyes biológicas. En cuanto a la agricultura y la ganadería, esto significaba estar sujeto a las estaciones y, por lo tanto, aceptar los alimentos que la naturaleza ofrecía mes tras mes.
Las técnicas de conservación todavía estaban en los albores y se limitaban a procedimientos muy sencillos (secado al sol o salazón): la leche debía consumirse el mismo día del ordeño y los quesos no duraban mucho más.
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Historia de la producción: desde los albores del s. XX hasta hoy
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