Curiosidades: las versiones regionales del aperitivo
Si hay algo que los italianos saben hacer como nadie, es tomar una idea y adaptarla a la tradición local. Por eso, el aperitivo cambia de rostro según la ciudad: mantiene su espíritu, pero varían los sabores y los acentos.
En Venecia se toma ombra e cicchetto: una copa de vino (la ombra) acompañada de pequeños bocados (cicchetti), muchas veces a base de pescado, servidos en los bacari, los típicos bares venecianos.
En Milán, capital indiscutible del happy hour, nace el apericena: un cóctel con bufé completísimo, que suele incluir platos calientes, ensaladas, primeros e incluso postres.
En Turín, cuna del vermú, el aperitivo se viste de elegancia: cócteles clásicos y finger food con un toque sofisticado.
En Emilia-Romaña, por otro lado, reina la tabla de embutidos: salumi, tigelle, gnocco fritto y Grana Padano.
En Nápoles, el ritual se llena de frituras irresistibles como crocchè y frittatine di pasta, todo acompañado de spritz o cerveza.
Vayas donde vayas, el aperitivo puede cambiar de forma, pero no de esencia: es siempre un momento para compartir, disfrutar y desconectar. Un pequeño placer al más puro estilo italiano.