Caseificio Contini di Contini Damiano

Matrícula: PC516
DOMICILIO SOCIAL:
Via Fontana, 67 - Fr. Bacedasco Basso
29010 Vernasca (Piacenza-PC)

SEDE DE PRODUCCIÓN:
Loc. Caminata, 4 - Bacedasco
29014 - Castell'Arquato (Piacenza-PC)
tel. 0523 895201 - fax 0523 895201
info@caseificiocontini.191.it
Caseificio Contini di Contini Damiano
Damiano y Sabrina son un equipo de marido y mujer.

Cuando se conocieron, Sabrina era empleada, pero Damiano la convenció para que lo siguiera con el negocio familiar. ¡Y entonces, por amor, Sabrina entró en el mundo de los productos lácteos!

Y así comenzaron juntos a vender el Grana Padano producido por la quesería de los padres de Damiano en los mercados y con entregas a domicilio.

En 2005, los Sres. Contini tomaron la decisión de retirarse, y Sabrina y Damiano optaron por continuar la tradición de familia.

Damiano, con su tío que a 83 años cada mañana a las 5 ya está manos a la obra, produce cada día 6 ruedas de Grana Padano.

El método de producción es el mismo que el de las demás queserías pero más artesanal; de hecho, Damiano hace un poco de todo: cada tarde va a las granjas a recoger la leche con su camión, la vierte en los tanques de afloración y luego por la mañana comienza la elaboración del queso.

“Para los pequeños productores es muy complicado, pero tengo 50 años y quiero intentar seguir adelante”

Le gustaría aumentar la producción, pero bromeando dice que su tío ya no le ayuda. El verdadero problema es colocar este producto; de hecho, ahora el único canal de venta es la tienda regentada por Sabrina, ¡donde se venden Grana Padano, ricotta y mantequilla que produce la misma Sabrina!

Los clientes de la tienda son tanto personas de paso como clientes leales.

“Uno en particular viene aquí a comprar el queso desde hace más de 30 años, ya es un amigo”.

Y luego el queso es consumido por la familia en grandes cantidades, Sabrina concretamente no renuncia a la corteza, bien limpia y comida sola o en sopas y menestras.

Damiano todavía se las arregla para ir a alguna feria, pero a pocas porque los padres comienzan a ser ancianos y necesitan tiempo y atenciones.

Son 11 años que no se conceden unas vacaciones, la quesería requiere su presencia diaria, no hay fines de semana ni fiestas que valgan, solo mucho sacrificio.

“Acostumbrarse a trabajar siempre. Para mí fue fácil porque siempre había sido así. Eso hicieron mis padres. Cuando yo iba a la playa, mi padre no estaba conmigo. Para mi hijo ha sido más complicado y ha tenido que acostumbrarse”.

“Mis padres me aconsejaron que no hiciera este trabajo, pero a esas alturas ya se había construido la quesería y no me sentí con fuerzas de abandonar el negocio. Pero es necesario tener mucha pasión y determinación".
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